Uno de los términos que a modo de slogan más pronunciado por el actual gobierno es el de “inclusión social”. ¡Hasta un ministerio tiene su nombre! En realidad no es otra cosa que una forma de señalar que el gobierno trabaja por los más pobres o” excluidos” de la sociedad civil. En los pasados gobiernos, este término de “inclusión social” ha tenido otras formas de expresión como cuando se hablaba de los marginados, la pobreza extrema, etc. Pero siempre es con referencia a lo mismo. No hay nada nuevo bajo el sol. En todo caso, la “inclusión” la tenemos hasta en la sopa y suena muy “fashion” mencionar este término en cuanto discurso, publicación o exposición exista. A veces raya en la huachafería pero así es nuestro país. En todo caso y siguiéndole la corriente al gobierno con esta palabrita tan pero tan manipulada, y por lo que ha señalado el gobierno de trabajar muy especialmente para la inclusión de los excluidos, me pregunto: ¿Y qué pasa con la inclusión de los más indefensos, de los más excluidos, esto es, de aquellos peruanos que están por nacer y, sin embargo se les asesina con todo descaro por medio del aborto? ¿Es que las políticas de “inclusión social” del gobierno no los incluye sino que, al contrario, se les excluye y se les asesina, promoviendo más aún su muerte bajo absurdos argumentos? Lo paradójico del caso es que oficialmente, luego que la ministra de la mujer se proclamara una mujer “pro vida”, acaba montando todo un ministerio pro muerte, entiéndase pro-asesinatos de los que están por nacer, impulsando todo un plan ideológico con el objetivo de imponer sutilmente en el Perú todos “los derechos sexuales y reproductivos”, además de la agenda gay a modo de yapa. Se nombra como viceministra y como jefa del gabinete de “asesores” del MIMDES a reconocidas feministas pro aborto, promotoras de la anticoncepción oral de emergencia, entre otras perlas. Adicionalmente anuncia a través de su viceministra que continuará promoviendo la ideología de género, lo cual incluye el tan discutido “Plan Nacional del Igualdad de Género”, que incluye obviamente el aborto. Finalmente, se aprueba la ley de Organizaciones y Funciones del MIMDES que incluye la Transversalización de género en todas las políticas de Estado, algo que ninguna de sus antecesoras había logrado. Como se puede apreciar, la famosa y tan mentada “inclusión social” no es para todos. Se excluye a los más indefensos, esto es, a lo que están por nacer y no se les quiere por las razones que sean. Simplemente se les excluye asesinándolos mediante el aborto. Toda una política de estado al mejor estilo nazi. Toda una “cultura de la muerte” oficialmente instaurada, como diría el gran Juan Pablo II. En definitiva, la “inclusión social” no es para todos. Hay excepciones, y para ello tenemos todo un Ministerio de la Muerte al mejor estilo de las SS nazi. Señores del gobierno: no excluyan a los más indefensos. Inclúyalos en su política de “inclusión social”. Mañana, ellos se los agradecerán.
UN ESPACIO PARA LA REFLEXIÓN Y ANÁLISIS DE DIVERSOS TEMAS ANTE UN MUNDO MORROCOTUDO EN DONDE EL MATERIALISMO Y RELATIVISMO DE VALORES ESTÁ LLEVANDO AL HOMBRE A OLVIDAR SU VERDADERA TRASCENDENCIA Y SENTIDO DE LA VIDA.
sábado, 4 de febrero de 2012
sábado, 28 de enero de 2012
¿AMNESIA O IGNORANCIA?
Siempre me ha llamado la atención la cada vez más pobre formación académica con la que los alumnos egresan de los colegios y llegan a las universidades. Como catedrático universitario con más de 25 años de experiencia, soy testigo directo del nivel bajísimo de preparación con el que cada año los jóvenes afrontan hoy una carrera universitaria. Sin embargo, mayor fue mi espanto cuando escucho y veo a un sinfín de jóvenes estudiantes que no tienen la menor idea de lo sucedido en el Perú durante los años de terrorismo instaurados por SL y el MRTA, no reconociendo si quiera las fotografías de los principales líderes terroristas, como Abimael Guzmán. ¿En qué país han crecido? ¿En Mongolia? ¿En qué colegio se han educado? ¡Vaya uno a saber! El caso es que es alarmante que estos jóvenes no tengan la menor idea de la tragedia sufrida por nuestro país en las décadas del 80 y 90. Ello explica perfectamente la formación del Movadef y su ideología terrorista. Se trata de jóvenes que no conocen la historia reciente del Perú. No han pasado 50 años desde que el terrorismo fuera parcialmente derrotado en la década del 90. Han pasado tan sólo quince años en promedio. ¡No es nada! ¿Nadie les ha contado a estos jóvenes lo que sucedió en el Perú? ¿Nadie les ha narrado las horribles matanzas en la sierra, los miles de hombres, mujeres y niños muertos de las formas más espantosas posibles? ¿No saben de los coches bombas de Tarata, Canal 2, etc.? ¿En qué planeta crecieron? Pues de la ignorancia de estos jóvenes, así como de la grave amnesia que al parecer ha atacado a los maestros escolares, a los parientes de los asesinados y a los mismos padres de familia, somos responsables todos. ¿Se imaginan a un estudiante alemán no reconociendo la esvástica o a un joven judío no reconociendo la foto de Adolfo Hitler? Definitivamente tiene que revisarse la enseñanza en los colegios de los últimos 30 años de la historia del Perú. Los textos escolares tienen que ser más realistas y formativos. Obviamente el informe de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, al constituir un documento, en mi modesta opinión, polémico y muy discutible en la seriedad de su contenido no debiera ser un documento muy a ser tomado en cuenta. Hay otras fuentes más serias y mejor elaboradas. De otro lado, no sólo es cuestión de un buen texto escolar. Es importante que los maestros enseñen lo que de verdad sucedió, sin manipulaciones ni tergiversaciones. Por último, ¿Dónde está la labor de los padres de familia, principales educadores en la formación de sus hijos? Son los padres de familia los primeros que debieran informar a sus hijos de lo sucedido en nuestro país en aquellos terribles años, para que esta tragedia no se olvide ni se repita nunca más. De allí que ni la ignorancia ni la amnesia. La historia es una ciencia que enseña que hay hechos que nunca más deben volver a ocurrir. De los jóvenes de hoy será el Perú del mañana. De nosotros depende su formación y futuro.
sábado, 21 de enero de 2012
¿LA DECENCIA COMO OFERTA ELECTORAL?
¿LA DECENCIA COMO OFERTA ELECTORAL?
¿MADURARAN NUESTROS POLÍTICOS ALGÚN DIA?
Llama la atención en sobre manera como en los últimos tiempos, la “decencia” se ha vuelto una moneda muy cotizada y objeto de oferta electoral. Hasta antes de los años ochenta, a muy pocos o a nadie se le ocurría ofrecer en una contienda electoral, ya sea para postular a un cargo en una municipalidad, al Congreso de la República o la misma Presidencia de la República, la “decencia” como oferta, esto es, como algo que se puede ofrecer al electorado. Algunos recordarán como en la campaña electoral de 1980 un slogan muy publicitado del entonces candidato Fernando Belaúnde, decía: “Honestidad comprobada”. Así mismo, en la campaña presidencial del aún desconocido candidato Alberto Fujimori, se recordará la famosa oferta de “Honestidad, tecnología y trabajo”. ¡Y vaya que el tiempo demostró que lo primero fue una broma pesada! En todo caso, allí se vuelve a ofrecer “honestidad” como un elemento que puede ofrecerse. Digo yo: ¿No es obvio que todo candidato a un cargo público, más aún al Congreso, a una alcaldía o a la Presidencia de la República, debe ser honesto y decente? ¿No es esto elemental? ¿No es casi un insulto al electorado y a los peruanos en general, que un candidato que se precie de serio, ofrezca honestidad o decencia? ¿No es más lógico y lo que se espera de cualquier candidato, ofrecer soluciones concretas a los problemas que sufre nuestra nación o nuestra ciudad capital? ¿En qué clase de país vivimos?
¿Ustedes se imaginan si para postular a trabajar en una empresa privada el postulante pusiera en el curriculum u hoja de vida: “Soy honesto y decente”? No sólo causaría risa por lo absurdo, pues se entiende que todo postulante debe ser honesto y decente, sino que definitivamente no sería contratado pues es ridículo, por decir lo menos, ofrecer honestidad cuando ello se da por sobreentendido y lo que desea la empresa es ver si el candidato posee las capacidades genéricas y técnicas necesarias para el puesto. ¡Pues, con mayor razón imagínense el postular a un cargo público, lo cual tiene mucho más importancia, ofreciendo honestidad o decencia! Chesterton decía que: “Lo correcto es lo correcto, aunque nadie lo haga. Lo que está mal, está mal aunque todos nos equivoquemos”. Efectivamente, es ridículo estar anunciando la honestidad o la decencia de uno, más aún si se es candidato a un cargo público.
Lamentablemente, para nadie es un secreto que las contiendas electorales desde hace ya varios años, han decaído a niveles muy pobres, por no decir paupérrimos, casi de “risas y salsas” en cuanto a su contenido en sí, candidatos que van a payasear a la televisión, etc. Este fenómeno de “chapucería electorera” lo estamos comenzando a apreciar nuevamente en las últimas semanas. ¿En que consiste dicho fenómeno? En que simplemente no se discuten los problemas nacionales de fondo ni sus posibles soluciones. En el momento actual, los problemas de orden municipal. La contienda electoral se encuentra limitada a un simple análisis con rayos X, sino es con tomografía y resonancia magnética, de los candidatos o posibles candidatos, olvidándose que un proceso electoral es una forma de elegir a las personas encargadas de asumir responsabilidades y servir a la sociedad civil resolviendo sus problemas mas inmediatos y planificando su buen desarrollo con miras al bien común. En otras palabras, un proceso electoral es un medio, no un fin en sí mismo. El fin último son los problemas de todo orden que aquejan al país y sus posibles soluciones, más no el proceso electoral en sí y la calidad moral, técnica y/o profesional de sus candidatos. No confundir el fin con los medios para llegar a este fin. Definitivamente podemos concluir con Chesterton que “el sentido común es lo único que se ha prohibido, puesto que lo hubiera entendido la gente corriente”. De allí que queremos ideas y propuestas concretas.
DIARIO INTIMO DE UN CANDIDATO AL CONGRESO
DIARIO INTIMO DE UN CANDIDATO AL CONGRESO
Hace un par de días, caminaba por la avenida Abancay y a la altura de la Plaza Bolivar, frente al Palacio Legislativo en donde funciona el Congreso de la República, me encontré en la vereda una pequeña libreta en cuya tapa rezaba el siguiente título: “Diario íntimo de un candidato al Congreso”. Picado por la curiosidad abrí la libreta y esto fue lo que leí: “Querido Diario: Ayer por la noche tuve un sueño maravilloso. Soñé que vivía como un rey. Nada me faltaba. Todo el mundo me adulaba y me saludaba por las calles, las mujeres más bellas me sonreían e insinuaban, viajaba por todo el mundo, comía opíparamente en los mejores restaurantes, mi fotografía estaba en todos los periódicos y revistas, era famoso, no trabajaba y podía dormir como un lirón hasta la hora que quisiera, tenía un sueldazo, la plata venía sola y, en fin, vivía como un marajá. De allí que, una vez que me desperté e inspirado por tan maravilloso sueño, decidí hacerlo realidad, por lo que tomé la decisión más profunda y trascendental de mi vida: ser congresista, esto es, postular como candidato al Congreso de la República. Mi decisión estaba tomada. Para ello necesitaba ser miembro de algún partido político, movimiento, alianza, lo que fuera con el cual ganar mi curul en el Congreso. Llamé por mi celular a un amigo mío que tiene un alto cargo en un conocido partido político, el cual le encantó la idea y me invitó a participar como candidato en la lista al congreso por dicho partido. Acepté encantado. ¡Mi sueño empezaba a hacerse realidad! Más aún, me dijo que en ese momento fuera al local partidario pues al mediodía visitarían con el candidato presidencial, un pueblo joven en la periferia de Lima. No bien había llegado al local del partido, mi amigo me invitó a una sesión de fotos para mi propaganda. Puse mi mejor sonrisa “fashion” y el fotógrafo empezó a disparar su cámara mientras me decía que pusiera mi mejor cara de intelectual serio. Empecé a contornearme misma Valeria Massa que ni te cuento, pero la verdad que mi foto no salió muy agraciada que digamos. “Habrá que someterla a tratamiento” me dijo el fotógrafo. ¡Que maravilla! La computadora me dio un rostro que ya lo quisiera Brad Pitt. ¡Era todo un “cuerazo”!
Sin embargo, la experiencia en el pueblo joven, sinceramente, no fue de lo más agradable que digamos. No bien llegamos en la comitiva, como candidato tuve que repartir besos a cuantas señoras se me tiraban encima. Una no tenía dientes, la otra olía a ajo molido con romero, una creo que ni siquiera era mujer sino hombre o algo parecido pues sentí el extraño raspar de una frondosa barba en mi cachete; por último una mujer bien gordita me apachurró tanto de un abrazo que casi devuelvo mi desayuno de Corn Flakes. Finalmente, y esto fue espeluznante, una mujer que estaba dando de lactar me hizo cargar al niño mientras se acomodaba los senos, y el niño todo lleno de mocos y babeando se limpiaba en mi fino polo Lacost importado y me miraba como diciendo: “Votaré por ti se me das mas leche”. Luego vinieron sus hermanitos los cuales se me tiraron encima pidiéndome que les regalara cosas. Olían a diablos e inclusive uno se habían orinado en el pantalón y otro tenía unas ronchas en la panza que eran de horror. ¡Las cosas que hay que hacer por una curul! Pero allí no acabó la cosa. Luego de dirigir unas palabras a la concurrencia me invitaron a almorzar. ¡Madre mía! De arranque me dieron un vaso con una cerveza media tibia y oscurona. ¿Cerveza negra a lo mejor? ¡Dios lo quiera! Luego deduje que el color de la cerveza se debía al vaso tierroso y medio pegajoso. Me la tuve que tomar de un trago. Las arcadas me vinieron de a pocos pero me contuve.
En eso me sentaron en una mesa con un mantel de plástico a cuadraditos rojo. Cuando apoyé mis brazos se quedaron pegados. Había más moscas pegadas al mantel que parecía un panetón gigante lleno de pasas. Los cubiertos estaban envueltos en un pedazo de papel higiénico. Al momento comenzó la tortura: apareció el primer plato con un encebollado de pescado impresionante. Me dijeron que en la acequia de la zona se pesca un excelente pescado el cual aún no tiene nombre pues ni Darwin da con la especie. Me lo dieron frito con piel y todo. Me miraba con aire graciosón como diciéndome: “Cómeme y nadaré en tu barriga”. Me lo tragué como aspirina, esto es, casi sin masticar y con un buen trago de cerveza tibia. Cuando me disponía a levantarme se me vino encima, con premeditación y alevosía el segundo plato: locro con arroz, plátano y huevo frito acompañado con un apanado de alguna carne conocida y harto rocoto, con pepas y todo. Me acabé el plato de milagro pues todos me miraban con cara ilusionada y alegre pero también como diciendo: “Si no te lo terminas te linchamos al toque”. De allí que no me quedó otra cosa. Sudaba como chancho y mi boca y todo el tubo digestivo me quemaba por el rocoto. ¡Como para llamar a todos los bomberos de Lima! En eso la banda comenzó a tocar un huayno y la señora que olía a ajo me sacó a bailar. ¡Que ni me vean mis amigos del Club Nacional! ¡Horror! ¡Me quiero morir! ¡Yo que he bailado en las mejores discotecas de Lima y del Bulevard de “Eishia”, bailando huayno en este terral! ¡Me muero si me cuelgan una foto en Facebook!
Luego que me samaquearon un buen rato, sudando y cansado, me llevaron prácticamente en peso a inaugurar unos baños públicos que consistían en tres casetas de madera tripley con su water cada uno y un grifo con agua potable al lado para lavarse. Luego de cortar la cinta con una tijera, literalmente puedo decir que inauguré la obra pues el estómago, con todo lo que había comido y bailado, mas el rocoto entero que me empujaron, comenzaba a hacer sus efectos. No me quedó otra cosa que -en un arranque de ingenio político- anunciar que personalmente inauguraría la obra, por lo que corrí a encerrarme desesperado en una de las cabinas, prácticamente arrancándome desesperado el pantalón y votar todo lo que pudiera. ¡Cómo me dolía la barriga por Dios! ¡Y qué ruidos, sin contar mis alaridos! ¡Ni los altoparlantes se escuchaban! ¡Daba todo por un “Donafán”! ¡Qué malestar, qué diarrea madre mía! ¡Misericordia! No podía evitarlo, no daba mas, ¡Me moría! Luego de unos veinte minutos en que mis alaridos de dolor parecían un “regetón”, me tocaron la puerta y una mano introdujo por debajo de la puertita una sección Luces del Diario El Comercio, pues mis pies se podían ver perfectamente con mi blue jean Levis abajo, con lo cual la comunidad podía ver en qué faenas andaba. Todo un espectáculo digno del INC. La sección del periódico era de un día martes por lo que no pude dejar de pasar la ocasión de desarrollar el “geniograma” que aparecía publicado, del cual soy un gran aficionado. Luego le daría lógicamente el uso adecuado. En fin, todo un acto de “defecación pública política”.
Luego de ese faenón, y con el trasero ardiéndome y colorado como poto de mandril, me llevaron en medio de aplausos por las calles del pueblo joven, el cual está en medio de un abrazador arenal. Inclusive un dirigente de la comunidad y varias autoridades me felicitaron por ese generoso detalle de inaugurar yo mismo, esta obra pública, ¡Faltaba más! Ya avanzada la tarde, me despedí de la población. En ese momento unas señoras me regalaron una caja con hielo llena de varios ejemplares del pescado de acequia que había consumido en el almuerzo. Nuevamente repartir besos a granel tanto a señoras respetables como a niños y niñas, creo yo medio piojositas pues un misterioso escozor comenzaba a fastidiarme en mi cabello desde hacía unas horas. Un hombre de edad se me apareció con una cabra blanca muy bonita y me dijo que se llamaba “Clementina” y que era para mí, para que tomara leche todos los días y me diera fuerza para la campaña. Total, cargué con la cabra, los pescados y ¡ah! Me olvidaba, unos niñitos me obsequiaron cuatro cuyes marrones y un gallinazo de nombre Lucas que me dijeron ya estaba amaestrado. ¡Vaya uno a saber!
Puse a toda esta fauna en la tolba de la camioneta en la que vinimos y regresamos a Lima, directamente a mi casa y de frente a la ducha. Estaba hecho un asco. Tube que mandar quemar mi ropa pues, la Ermenegilda, mi cocinera ayacuchana, me dijo que tenía la cabeza llena de piojos y que yo apestaba a “cuchi” que en quechua me indicó significa chancho. Estaba pues hecho un cerdo. Una vez metido en mi hermosa bello yakusi revestido de mármol de Carrara italiano, con mis burbujas olor a fino limón, pude descansar y recién relajarme un poco. Pero… todo sacrificio vale la pena, cargar chicos moquillentos, abrazar a señoras con olor a ajo y anticucho, bailar huayno, regetón y cuanto baile se les ocurra, correr los cien metros planos, comer y tomar cuanta cosa rara entre por la boca, piojos, diarreas, en fin, todo sea por ir al Congreso, el paraíso, disfrutar de la vida sin trabajo, es la felicidad, ¡La dicha total! En fin, definitivamente, por Dios y por la patria, vale la pena… y por todo lo que se quiera también.
PD: Ah, me olvidaba, ya tengo cita con tres programas cómicos, un talk show, un concurso de baile del tubo para candidatos y un programa de entretenimientos en traje de baño. Además, he conversado con un imitador para que me imite y me haga famoso ¡Todo sea por mi país! ¿Qué donde está mis propuestas, mi programa y mi plan de gobierno? ¡Por Dios! ¿Qué es eso? ¡No hay que ser un aburrido nerd oye! Bueno, hasta mañana querido Diario”.
Conclusión: ¡Vaya Diario! ¡Cuanta fantasía! ¡Las cosas que uno encuentra por la calle! ¡Vaya imaginación que tiene la gente! Cualquier parecido con la realidad… ¡¡¡Es la realidad!!!
MIRAFLORES ERA UNA GLORIA
MIRAFLORES ERA UNA GLORIA
Recuerdo que de pequeño, mi abuelo materno Rafael Ruiz Huidobro Araoz, me llevaba al parque Reducto No.2 y al pie del monumento a los caídos me señalaba con orgullo el nombre de su tío abuelo Juan Araoz y me contaba lo que a él le contaron de esa gloriosa batalla de Miraflores, ocurrida en la tarde del 15 de enero de 1881. Luego de un armisticio que los propios chilenos violaron, a las 14.30 horas el general chileno Baquedano ordena el ataque, concentrándose el ejército chileno en los primeros tres reductos y no en toda la línea de batalla como se creyó que sucedería. La desastrosa defensa planificada irresponsablemente por el dictador Piérola, estaba constituida por diez reductos que iban desde el mar de Miraflores hasta Monterrico Grande. Cada reducto se encontraba muy alejado del otro y estaba planificado de tal forma que la artillería peruana sólo podía disparar de frente sin poder hacerlo en ángulo. Eran como lunetas que sólo servían para defenderse frontalmente, más no de un ataque por los flancos. Mi abuelo me contaba que su tío Juan fue designado al Reducto No.2, ubicado al este de la línea férrea y alineado con el Reducto No. 1. En estos reductos, construidos con lo que se pudo, algo de adobe, sacos con tierra y un poco más, las acciones dirigidas por Cáceres y Suarez fueron al principio exitosas. Contraatacaron a más de 7,000 soldados chilenos en dos oportunidades obligando a éstos a replegarse. Sin embargo, los chilenos contaban con refuerzos y municiones suficientes con lo que a media tarde comenzó la retirada peruana de estos reductos pues en otros, increíblemente, no se luchó. La lucha fue feroz, a fusil y bayoneta. Juan cae herido y es llevado a rastras por un compañero ante la arremetida de la caballería chilena que se venía con todo. En aquella época, los campos de Miraflores estaban constituidos por rancherías, chacras y potreros, cruzados por cercas de madera, acequias y algunos muros de adobe. Precisamente, Juan le pide a su compañero que lo deje en una acequia y que cuando terminara todo, viniera por él. Lo último que el compañero vio fue a Juan disparando su fusil a discreción con la poca munición que le quedaba y dos jinetes chilenos que caían aparatosamente al suelo, heridos de muerte. Al día siguiente el compañero de Juan regresó por éste y no lo encontró. Nunca fue hallado el cuerpo de Juan. Lo más probable es que haya caído luchando contra la caballería enemiga y luego rematado a bayonetazos en el repase de los invasores. Miles murieron en los campos de Miraflores, hijos de las mejores familias limeñas, como los dos hijos del coronel Francisco Bolognesi. En 1975 mi abuelo fue condecorado por el alcalde de Miraflores, Dr. Aramburú Menchaca, por ser el primer dentista instalado en este glorioso distrito. Mi abuelo nunca olvidó la gloria vivida en Miraflores y a los miles que como su tío dieron su vida por la patria. Que los miraflorinos de hoy tampoco lo olvidemos pues vivimos en un camposanto de gloria.
¿LA FELICIDAD JAJA JAJA?
Como muchos recordarán, “La felicidad ja ja” constituye con “Huerto cerrado”, la obra que consagró a mi tocayo Alfredo Bryce Echenique como un maestro del relato breve. Estos cuentos, escritos a principios de la década de 1970, conforman un conjunto de historias en donde la ironía y el humor de Bryce se reúnen para deleite del lector. De la misma época es la canción de Palito Ortega cuyo estribillo pegajoso de “la felicidad jajá-jajá”, irrumpía en todas las radios. La felicidad es tratada siempre por la literatura, la música popular, la poesía, el cine, etc. pero lo que nunca imaginé es que se pudiere medir por países. Recientemente una encuesta en 58 países – recuérdese que vivimos en el mundo de las encuestas en donde la diosa estadística manda – efectuada por la Worldwide Independent Network (Gallup International) ha cuantificado el grado de felicidad existente en cada país. El Perú ocupa el puesto 37 con relación a la capacidad de consumo de sus habitantes. Se ha calculado que cada peruano tiene una capacidad de gasto de US$ 8,930 por debajo de los US$ 50,170 de los suizos. ¿Qué genera la felicidad según esta encuesta? No se trataría de la cantidad de dinero sino del estatus relativo dentro de la sociedad. Pese a que el Perú no tiene habitantes con alta capacidad de consumo, ¡Figura en el puesto 19 de las naciones más felices entre 58 países encuestados! Es interesante anotar que esta alta posición se debe porque los menores de 30 años dicen ser más felices, así como los creyentes, ya sean católicos o protestantes. Estos elementos, señala la encuestadora, habrían contribuido a elevar la “sensación de felicidad” pues la mayoría de los peruanos tiene menos de 30 años y también la mayoría se define como creyente. En el Perú la “percepción de felicidad para el 2012” es de 63% mientras que la de “infelicidad” es de 7%. ¡Qué felices somos los peruanos y no lo sabíamos! De otro lado, mientras que los europeos occidentales alcanzan un grado de felicidad de 59% y los norteamericanos 51%, los africanos tienen un grado de felicidad de 77% seguido por los latinoamericanos con 74%. Así mismo, los más “infelices” son los norteamericanos con un 20% mientras que el mundo árabe va con un 27%. ¡Pobre felicidad! ¿Es esto posible? ¿Podemos medir la felicidad como quien mide un traje? Antes que nada tendríamos que comenzar por definirla, pues criminales como Montesinos o Hitler creyeron ser felices cuando todo les iba bien o cuantos millonarios o estrellas de Hollywood se sienten “felices” hasta que caen en desgracia y ya no son “felices”. En todo caso, consideramos que la felicidad no es cuestión de cuanto consumes o de cuanto tienes, sino de cómo se viva. Sin paz interior, lo cual conduce a la verdadera alegría, difícilmente serás feliz. Muchos creen ser felices pero no lo son. De allí que la felicidad nunca será jajá jajá, sino que dependerá de nosotros mismos y de lo que hagamos con nuestras vidas, LQQD (Lo que queda demostrado).
¿PERULANDIA O EL MUNDO AL REVÉS?
Desde siempre, al parecer, hemos vivido en una patria muy particular en donde la existencia de lo absurdo e increíble parece pan de todos los días. ¿Herencia de España o del incanato o de alguna misteriosa influencia astrológica o extraterrestre? Sólo Dios lo sabe. El caso es que en esta maravillosa tierra llamada Perú ocurren las cosas más increíbles que uno pueda imaginar. Ni Verne, Wells, Disney, Spilgber, Lucas, Tolkien o Lewis podrían haberlo imaginarlo. No se trata del País de las Maravillas, ni de Oz, Narnia o de Shangrila. Se trata del Perú. Como muestras, allí van algunos ejemplos. La liberación de terroristas para que viajen a sus países de origen y, “disquen”, regresen luego. ¿Eso se lo cree alguien? ¿Cómo puede ser posible que un juez permita esto? Sólo en el Perú. La brillante operación Chavín de Huantar, modelo de operación de rescate de rehenes a nivel mundial, ¿Cómo puede ser posible que los comandos que intervinieron sean procesados como si se tratara de criminales? ¿Se imaginan a los comandos israelíes que rescataron a los rehenes en Entebe (Uganda) siendo juzgados como criminales? ¿Hasta cuándo vamos a tolerar las increíbles demandas ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), efectuadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), manipulada por ONGs caviares e integrada por izquierdistas de todos los colores? Sólo en el Perú sus héroes son maltratados y olvidados. ¿Es que los derechos humanos son sólo para los terroristas? Allí sí las ONGs son expertas en exigir y manipular la democracia y los derechos humanos para asesinos terroristas. ¿Por qué no exigen el respeto de los derechos humanos y solicitan a la CIDH que demande ante la CIDH, las múltiples violaciones de derechos humanos que realizan países supuestamente desarrollados, a través de sus servicios de inteligencia, fuerzas armadas, comandos, etc. Simplemente porque no les conviene. ¿Qué sucede con los 25 comandos que quedaron discapacitados luego de la operación? No sólo no se les indemnizó sino que se les juzga como a criminales. Sólo en el Perú. ¿Quién fue el “genio” que se le ocurrió nombrar como embajador del Perú en España a un desastroso exministro de justicia? ¿Es que sólo en este país se premia al incapaz, al criollo, al vivo, al sinvergüenza, o, en el mejor de los casos, no se le toca? Efectivamente, así es. ¿Cómo puede ser posible que se suspenda a la congresista Martha Chávez por 120 días sin goce de haber por una reacción perfectamente comprensible ante un juramento presidencial totalmente inconstitucional, y se sancione tardíamente al congresista Chehade, a la “roba cables” y al “come oro” con goce de haber? Sólo en el Perú. ¿A quién se le ocurrió aprobar el enarenado de la playa La Herradura sin los estudios técnicos necesarios? ¿A Mr. Bean o a Isabella Maldini? En fin, podríamos continuar ad-infinitum. Solo nos resta decir que en Perulandia todo es posible, es el mundo al revés, todo puede hacerse realidad. Hasta los sueños más increíbles. ¿Otro atributo de la “Marca Perú”? Dios nos coja confesados. ¡Un excelente 2012 y un mejor Perú para todos!
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